Anantapur es una región muy árida. El monzón nunca favorece a
este distrito, se equivoca de fechas y no llega a tiempo de la cosecha, se ausenta
en ocasiones. No llueve en un perímetro concreto alrededor de la ciudad; se trata, por sus condiciones
geográficas, de algo como un microclima. El calor es insoportable ya en estas
fechas y por si fuera poco, en abril y mayo hay diariamente unos 40º y la temperatura
puede superar los 45º. “El agua es vida” me aseguraba el otro día un conductor
de la Fundación (y sin embargo, el agua trae más dengue, pensaba yo). Los depósitos
se llenan, se alimentan los campos y uno puede calmar la sed.
Lo primero que hizo Vicente Ferrer cuando llegó a Anantapur
fue cavar pozos y trabajar con los agricultores, puesto que estos representan
el 75% de la población y el clima tiene un impacto muy importante sobre su
difícil desarrollo. Aún hoy sigue existiendo un proyecto agroecológico en la
Fundación para la construcción de tanques y presas, la promoción de energías alternativas
y de métodos de riego por goteo y aspersión y la reforestación del suelo con
árboles frutales. Además los agricultores de las zonas rurales acuden a la
ciudad a recibir formación para poder trabajar el suelo con el mayor
aprovechamiento de los recursos.
Desde que estoy aquí ha habido monzón un día tras otro,
siempre cuando llega la noche. La lluvia cae y forma ríos de agua y enormes
charcos que hacen sonar las gotas con un tintineo especial. No es igual la
lluvia en India, la lluvia en la montaña o la lluvia de Madrid. Que haya
llovido tanto desde mi llegada debe de ser un buen presagio.
Eso he pensado yo al leerlo, llegaste con el agua, qun bueno..
ResponderEliminarEso he pensado yo al leerlo, llegaste con el agua, qun bueno..
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